Herramientas para la resolución de problemas, tomado del artículo de Trevor Shaw Problem solving skills: The value added by maker spaces

Lo que buscamos en un alumno del siglo 21 es que sepa capaz de resolver problemas de manera eficiente, para lo cual, según el autor del artículo, es necesario que el alumno se tome su tiempo en definir el problema, sin desviarse del tema. Hacer suposiciones sobre lo que requiere el problema a menudo hace del trabajo algo ineficaz. Nuestro objetivo como docentes es, pues, enseñar a nuestros alumnos a acotar el problema que les planteamos, aun cuando sabemos que nuestros alumnos, especialmente en los últimos cursos de primaria son  adictos a «y si….¿…?» Les encanta suponer e imaginar. Esto se debe evitar al comienzo del trabajo. Buscaremos imaginación al tratar de solucionar dicho problema, en esta fase debemos ser estrictos.

En segundo lugar, un buen solucionador de problemas es consciente de lo que sabe y lo pone a funcionar. Nuestro papel en este paso es hacer conscientes a los alumnos de cuánto hemos aprendido acerca del tema que nos ocupa y activarlo, así será útil en ese momento.

Los alumnos que resuelven problemas son capaces de encontrar qué es lo que no saben y necesitan saber acerca del tema de su trabajo, para lo cual se ponen a investigar con los medios que tengan a su alcance. Aquí no hay ni que decir que debemos guiarles a un buen método de búsqueda eficaz de información. Este punto se fusiona con el siguiente, que habla de cómo un buen resolvedor de problemas sabe qué fuente de información es buena y cuál no es de fiar, cómo aprovechar lo que sus compañeros saben para aunar fuerzas en la consecución del trabajo. Son capaces de distinguir las fuentes que son de fiar.

Los buenos solucionadores de problemas encuentran qué compañeros ofrecen qué fortalezas a la hora de trabajar y reparten el trabajo de forma equitativa y eficiente. Trabajo colaborativo.

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Los alumnos que saben solucionar problemas no se agobian con facilidad al ver el problema como un todo inalcanzable, se plantean las partes del problema y las atacan de forma independiente. Saben desgranar el problema y actuar de forma eficaz. Para ver la efectividad de las diferentes soluciones, visualizan en su mente diferentes opciones y valoran su funcionalidad. Es un proceso metódico. Producen diferentes diseños, son buenos pensadores divergentes, encuentran varios remedios y toman un reto o un contratiempo como una oportunidad de aprender, disfrutan con el desafío.

Los buenos resolutores de problemas son muy críticos con la calidad de su trabajo. No se rinden ni se excusan. Siguen buscando conforme a lo que ellos se exigen.

El autor encuentra que a estas alturas, la mayoría de los docentes ven que es esto lo que buscan de sus estudiantes, sea o no una actividad basada en problemas o no. Un poco de razón tiene… ¿Qué más da si se saben de memoria la lista de ecosistemas del mundo si saben resolver qué consecuencias habría en la cadena alimenticia si falta un elemento y cómo evitarlas? El nivel más alto en taxonomía revisada de Bloom, después de haber pasado por todos los escalones previos.