Sí, quiero.

Sí, quiero.

El pasado 2 de julio tuve el honor de participar en el IV Congreso de la Unión de Cooperativas de Enseñanza de la Región de Murcia invitado por la organización para ofrecer una conferencia y ofrecer buenas prácticas sobre flipped classroom. Las informaciones que me dieron sobre lo ocurrido otros años me sorprendieron un poco porque me hablaron de más de 1000 participantes (este año han asistido 1200 congresistas) y de ponentes de gran prestigio y desde el momento que supe que podía tener un público que podía superar los 250 o 300 asistentes mi planteamiento cambió. No podía ser una formación tipo, de unos treinta o, como mucho, cincuenta docentes, donde se pueden plantear dinámicas más coherentes con el tema tratado y las metodologías necesarias para ello tales como estrategias cooperativas, debates y creación de actividades, por ejemplo, sino que debía ser más tradicional y, lamentablemente, más transmisivas. Sin embargo, no podía renunciar a un planteamiento lo más interactivo posible dentro de ese  formato de una conferencia ante un público muy numeroso.

Por eso, intenté plantear una presentación muy dinámica con vídeos, infografías y enlaces a actividades interactivas diseñadas con Mentimeter y Kahoot. Además, creé un sesión de preguntas del público que no pude contestar por la falta de tiempo, pero que he respondido en una entrada en mi página personal.

El planteamiento era muy simple como se puede ver en el índice de la presentación y lo que conseguí, según mis impresiones y los comentarios posteriores de algunos asistentes, fue mantener la atención, fomentar la participación en una sesión que todo el mundo presumía como que iba a ser algo muy teórico por el formato establecido y que se les pasara volando la casi hora y media que duró la conferencia.

Pero, una vez descrita la experiencia, quiero centrarme en algunos de los resultados de las diferentes preguntas que planteé durante mi intervención y que podemos ver aquí con más detalle.

En primer lugar, que el flipped classroom es ya bastante conocido pero, a pesar de todo lo que se ha hablado y debatido sobre ello, todavía hay un porcentaje relativamente importante de docentes, que no saben o creen no saber lo que es.

En segundo lugar, que para el cambio educativo necesario en nuestras aulas y escuelas, los docentes creen que el principal elemento es la motivación, las ganas de cambiar y de ofrecer nuevos tipos de experiencias de aprendizaje.

En tercer lugar, que los docentes tienen también claro que deben diseñar sus propias actividades y sus propios escenarios de aprendizaje y que es fundamental usar las metodologías activas en el aula.

Y, finalmente, que sí, que quieren. Que los docentes ven en el flipped una forma de poder, definitivamente, conseguir todo lo anterior: motivación, uso de metodologías activas y participar en una nueva escuela. Lo tienen claro.

Contestaron “sí, quiero”.


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