¿Qué podemos hacer cuando el uso de la tecnología en el aula se convierte en una barrera, nos limita y se convierte en una dificultad más que salvar?

Para sesiones de trabajo que requieren un uso continuado de algún dispositivo se pueden utilizar los netbooks del aula, o se puede utilizar una sala de informática. Pero para un uso puntual, de apenas cinco minutos, no merece la pena considerar ninguna de esas opciones, ya que el tiempo invertido en el reparto, recogida o desplazamientos de un sitio a otro no compensa. Lo ideal sería que pudieran utilizar su propio dispositivo (BYOD), con la ventaja que supone la inmediatez tanto al comenzar como al finalizar su uso en cuestión de segundos.

Sin embargo, una de las limitaciones que he encontrado a la hora de utilizar aplicaciones interactivas en clase es que no siempre los alumnos disponen de un dispositivo con el que trabajar en el aula. No todos los alumnos tienen smartphone o tablet, o no tienen conectividad (no hay wifi accesible, han consumido su tarifa d631f00f0.PlickersKidse datos…)

Plickers nos permite utilizar la tecnología sin apenas tecnología. ¿Cómo es posible? Gracias a un sistema de códigos bidi impresos en papel o en cartulina. Cada alumno dispone de su propia tarjeta, que puede orientarse de cuatro maneras diferentes (las cuatro caras del cuadrado que forma el código bidi). Se proyecta en la pantalla una pregunta co6d2fa8b6.plickers.iphonen las posibles respuestas (hasta cuatro), y cada alumno orienta su tarjeta con la respuesta que considere correcta. Con la cámara del móvil o tablet, el profesor recoge de forma simultánea todas las respuestas que entren dentro del campo visual, viendo en la pantalla del dispositivo la respuesta, si es correcta (verde) o incorrecta (rojo)

Podemos optar por mostrar en pantalla las respuestas en tiempo real, o mantenerlas ocultas hasta que todos han respondido. Del mismo modo se puede visualizar qué ha respondido cada estudiante o simplemente ver el total de respuestas de cada opción.

Resulta muy útil al comienzo de la clase, para evaluar los conocimientos previos o el grado de comprensión de los conceptos explicados previamente. También al final de la clase o de una actividad, para comprobar cómo ha ido progresando el aprendizaje.