¿Realmente merece la pena el aprendizaje cooperativo?

¿Realmente merece la pena el aprendizaje cooperativo?

En esta ocasión comparto contigo una reflexión sobre el aprendizaje cooperativo basada en la experiencia que no es mía, sino de un profesor “flipped” de mi colegio que trabaja con alumnos del tercer ciclo de Primaria. Espero que te resulte inspiradora.

“Muchas son las actuales tendencias que invaden las aulas en aras de la innovación, algunas veces con un sentido difícil de comprender, otras veces, con la sensatez de que los niños de hoy, no son los niños de años atrás. Lo que la mayoría de docentes y pedagogos tiene claro es que la manera en que nos relacionamos con el entorno ha cambiado y esto hace que haya que cambiar desde las metodologías, hasta las agrupaciones; incluso algunos piensan que los contenidos deberían ser otros.

En nuestro Colegio hemos corroborado que el aprendizaje cooperativo es una de las nuevas metodologías que más significatividad tiene, debido a la importancia que existe en el aprender a relacionarse, aceptar las ideas de otros, así como comprender que el uso de los nuevos lenguajes es esencial para llegar a este “nuevo alumno”. La puesta en práctica de los contenidos procedimentales dentro del aula, en lugar de la clase magistral, provoca en el alumno una mayor motivación e implicación en su propio proceso de aprendizaje.

La fuerza reside en las diferencias, no en las similitudes. Stephen Covey dedicó sus últimos años a formar líderes desde la Universidad de Harvard, donde exponía, adaptándolo a la educación, que el aprender de las oportunidades que el otro puede regalarme implica una maximización de beneficios, o lo que viene a ser lo mismo, tener la posibilidad de aprender de una forma más natural y más funcional.

El aula se encuentra en un ambiente de agrupación por capacidades, roles y afinidades, obligando a los alumnos a decidir en cada momento qué debe hacer cada miembro del grupo para resolver un problema o una tarea. La ayuda de los dispositivos tecnológicos, para la búsqueda de información, y el entorno digital para acceder a su “nueva aula”, además  del Aprendizaje Basado en Problemas o la tutoría entre iguales, gestionan el día a día en nuestras clases. El papel del docente pasa a ser el de guía de la educación de los niños y ya no es el único que puede transmitir conocimientos, los conocimientos son alcanzados y transmitidos por ellos mismos.

Las herramientas de Google, con las que trabajamos desde hace años, facilitan que este aprendizaje pueda ser realmente cooperativo. Nuestros alumnos, desde 5º de Primaria, comparten y crean Documentos y Presentaciones de Google; utilizan Google Classroom como plataforma de aula digital; se inician en el uso educativo de Youtube, para ampliar sus conocimientos y muchas otras funcionalidades que están aún por llegar.

La educación, con letras mayúsculas, es algo que no está en pausa, que crece y dura toda la vida, que cambia, mejora y crea la nueva ciudadanía global a la que estamos llamados en el siglo XXI. La creación de redes de trabajo cooperativo, a la que nos invita nuestro Padre General, es una responsabilidad que está en nuestras manos y no podemos dejar pasar esta oportunidad de comprometernos en el cambio social que estamos viviendo.”

David Vázquez Luna


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