Todos los que empleamos el modelo inverso estamos convencidos de que las PREGUNTAS constituyen uno de los pilares de nuestro enfoque.

Las preguntas definen las tareas, expresan problemas y delimitan asuntos. Impulsan el pensar hacia delante. Las contestaciones, por otra parte a menudo indican una pausa en el pensar. Es solamente cuando una contestación genera otras preguntas que el pensamiento continua la indagación. Una mente sin preguntas es una mente que no está viva intelectualmente. El no “hacer preguntas” equivale a no comprender (lograr comprensión). Las preguntas superficiales equivalen a comprensión superficial, las preguntas que no son claras equivalen a comprensión que no es clara. Si su mente no genera preguntas activamente, el alumno ( y nosotros mismos) no estaremos involucrado en un aprendizaje sustancial.

(Elder y Paul, 2002: The Foundation For Critical Thinking)

Este tipo de metodología, basada en la indagación tiene una relación directa con el uso de la tecnología que empleemos. Por ejemplo, cuando estamos utilizando herramientas como EduCanon, las preguntas pueden tener relación con el fragmento de video que acabamos de ver, pero también, pueden hacer al alumno reflexionar y relacionar la pregunta con algo visto en clase…o simplemente motivarle a pensar en algo que se va a ver en el siguiente fragmento de video.Questions-672x300

Como un aporte personal, estas son algunas ventajas que la herramienta Kahoot me permite hacer en clase, con grupos de 70-80 estudiantes y entre los que participan 10-12 de modo alternativo.

  • Preguntas de tipo factual o conceptual sobre los contenidos que ya hemos visto en clase o que han visto en los vídeos. Como sabéis, Kahoot cuenta con un cronómetro (normalmente activado en 30″) que me permite ver que el tiempo de “respuesta” diferencia entre los que “saben” y los que “no saben”.
  • Preguntas de tipo procedimental o metacognitivo. Aquí el tiempo de respuesta siempre es mas largo, ya que no se trata de “saber o no” sino de comprender la esencia de la pregunta y relacionarla con el contenido. En este contexto el enunciado “Elige la respuesta MAS correcta, da mucho juego”
  • Preguntas que tienen su respuesta en el mismo enunciado de la pregunta o en preguntas anteriores. Por ejemplo “Dificultad para ordenar los números según su estructura espacial, hablamos de una discalculia de tipo“: a) Anaritmética b)Lingüística c) Espacial d) Primaria. Este tipo de cuestiones les obliga a no distraerse y por tanto focaliza su atención.
  • Preguntas que tengan relación con contenidos nuevos y no lo hayamos visto. Son las preguntas “sorpresa” que suelen provocar cierto desconcierto, pero me permiten identificar a los alumnos “que saben que saben” ya que son los primeros que me indican que “esto no estaba en el video”, pero me sirven para introducir contenidos  y por tanto empezar a relacionar lo nuevo con lo anterior.
  • Preguntas que se basan en una imagen. Puede ser un mapa conceptual, un gráfico, un esquema, un modelo…especialmente interesante para aquellos estudiantes que “visualizan”.

Para el resto de estudiantes que no participan en la actividad directamente, lo deben hacer de modo indirecto, ya que las preguntas que se trabajan pueden formar parte de la evaluación (examen). Por tanto, siempre hay alguien que las está tuiteando o incluyendo dentro la wiki de la clase (donde generamos un banco de preguntas entre todos).

En definitiva, la combinación de un recurso como Kahoot (o cualquiera otra), que da un toque de sana competitividad y motivación, el enfoque flipped para trabajar contenidos previamente a la clase, pero sobre todo, la formulación de preguntas de distinta naturaleza y finalidad  genera un contexto de trabajo en el aula en el que la implicación de los estudiantes en el aprendizaje no tiene punto de comparación con el de un “enfoque clásico”.