Un camino en descubrimiento

Hace algunos años, cuando trabajaba en la Universidad Politécnica de Valencia, tuve la oportunidad de conocer de cerca el uso de simulaciones telemáticas en la enseñanza del inglés. El curso duraba un cuatrimestre. Pude observar la aplicación de metodologías activas en el aula, tales como el juego, foros-debate, simulaciones y la simulación telemática captaron mi curiosidad. Los estudiantes de 3º año de la carrera de ingeniería en telecomunicaciones seguían un modelo de aprendizaje basado en la autonomía y la investigación de los temas que se tratarían en los escenarios de las simulaciones. Todo fuera del aula.

En el aula

El tiempo de aula se dedicaba a afianzar los equipos de trabajo. Los estudiantes participaban en juegos, foros y simulaciones como antesala a la macro-simulación (ICONS telematic simulation) en la que, de manera síncrona y asíncrona, intervenían otros estudiantes de varias universidades del mundo.

Esta organización del espacio temporal del aula hoy la llamamos ‘flipped learning’, y demuestra que este modelo surge de manera natural e intuitiva al pretender maximizar el tiempo de aula en actividades significativas para el estudiantado. Estudios más recientes recogen otros beneficios de esta modalidad que también es preciso destacar.

Ventajas encontradas

El modelo ‘flipped’ se adapta al estilo de aprendizaje de cada estudiante (Tourón, Santiago & Díez, 2014). En el caso de los estudiantes de inglés observados en aquel entonces, éstos regulaban de forma autónoma la información sobre temas relacionados con las simulaciones.

El hecho de acceder a información e investigar otras realidades sociales planteadas en los escenarios de simulación podría considerarse como un efecto colateral del modelo aplicado. Flipped learning promueve la creatividad y el pensamiento crítico en el estudiantado (Tucker, 2012).

El modelo Flipped promueve la interacción social entre estudiantes y con el docente además de favorecer la clase-laboratorio. En las clases de inglés observadas prevalecía el diálogo y debate de temas de interés social utilizando el inglés como lengua vehicular.

La actitud de los estudiantes es algo para destacar. Las sesiones no eran las típicas clases de inglés. Había un interés especial hacia la materia y eso favorecía el aprendizaje (O’Flaherty & Phillips, 2015; Angelini, 2016).

Para finalizar, la evaluación contemplaba tanto el resultado como el proceso de aprendizaje. Esta modalidad de enseñanza del inglés en su momento resultó altamente efectiva en el desarrollo de las destrezas de producción: expresión oral y escrita.

Animarse a innovar puede dar un giro radical a nuestra realidad de aula y a nuestro estilo docente.

Referencias

  • Angelini, M. L. (2016). Integration of the pedagogical models “simulation” and “flipped classroom” in teacher instruction. SAGE Open6(1), 2158244016636430
  • O’Flaherty, J., & Phillips, C. (2015). The use of flipped classrooms in higher education: A scoping review. The Internet and Higher Education, 25, 85-95.
  • Tourón, J., Santiago, R., & Díez, A. (2014). The flipped classroom. Cómo convertir la escuela en un espacio de aprendizaje. Barcelona: Digital-text.
  • Tucker, B. (2012). The flipped classroom. Education next12(1).