Flipped Classroom y Evaluación

Flipped Classroom y Evaluación

Si hay un aspecto que condicione nuestro proceso de enseñanza, tanto para nosotros como para nuestros alumnos, es el modo en que evaluamos.

En este artículo quiero mostrar de manera sencilla cómo la aplicación del modelo Flipped Classroom afectó a mi proceso de evaluación, y tambíen, lógicamente, a mis alumnos.

Por supuesto, al hablar de evaluación incluyo la evaluación del proceso, la evaluación formativa de los alumnos, su autoevaluación y, ya también, al final, de la relación de todo esto con la calificación.

Todo empieza por que desde que aplico FC en mis clases la cantidad de información que obtengo de todas las etapas del proceso de enseñanza es muchísimo mayor que la que tenía antes. Tanta información obliga a tratarla de un modo diferente (estaríamos entrando en lo que se llama analíticas de aprendizaje, pero un poco “de andar por casa”) afortunadamente los “cuadernos del profesor” se sustituyeron hace tiempo por aplicaciones que ayudan mucho en este trabajo .

Veamos la información que se genera en el día a día. Desde el principio de cada tema los alumnos tienen un cronograma con las tareas que se marcan para cada día. Por regla general cada una de esas tareas es un vídeo acompañado de preguntas de aplicación de lo visto en el vídeo. Esta tarea debe realizarse antes del día marcado, utilizando formularios de Google o Edpuzzle. De este modo, antes de entrar en clase puedo saber si los alumnos han realizado la tarea, a qué hora la realizaron y la puntuación que han obtenido en ella. Para mi, que doy clase en Secundaria y Bachillerato, esto es fundamental. Antes, si quería saber si los alumnos habían realizado la tarea, tenía que pasar por las mesas de cada uno inspeccionando libretas, y si quería saber si estaban bien, llevármelas a casa y corregirlas cada día… imposible.

Ahora, cuando entro en clase, ya sé si puedo seguir avanzando, por que la mayoría realizaron las tareas bien, o si por el contrario, debo detenerme más ya que o no las hicieron o las puntuaciones fueron muy bajas. Esto me permite reajustar el proceso sobre la marcha, incluso detenerme en los alumnos que las realizaron mal para aclarar las posibles dificultades. Así, cada día, o incluso a lo largo de un tema, puedo evaluar el proceso y adaptarlo a la realidad de cada grupo.

Respecto a la autoevaluación de los alumnos: las aplicaciones para las tareas están en modo autoevaluación, así que el alumno sabe su calificación, y en el caso de que conteste mal, el formulario le indica alguna pista o la clave para la respuesta correcta. Conociendo su nivel, puede repetir las actividades hasta que las domine. De ese modo, es consciente de sus progresos y, cada uno puede avanzar a su propio ritmo. Dado que saben los objetivos que debe alcanzar pueden incluso elegir el día que realizarán la prueba escrita final del tema (si es que existe). La primera vez que les dije que cada uno podría examinarse el día que quisiese se sorprendieron, pero, ahora es algo que ven con normalidad, y les permite regular su propio ritmo de trabajo. Por ejemplo, varios de mis alumnos de 4º de ESO estos días están adelantando mucho en las tareas de Matemáticas ya que, la próxima semana reciben a alumnos franceses de un intercambio y quieren estar  más liberados en ese momento.

Sobre la evaluación formativa: toda la información del trabajo de cada alumno y su progreso me permiten ver, en cada momento, dónde está cada uno. En clase, al no tener que dedicar tiempo a las explicaciones grupales (esas ya están en los vídeos), puedo detenerme individualmente con los alumnos que ya más lo necesiten.

Respeto a las calificaciones. El peso de los exámenes es cada vez menor. Ahora puedo dar más valor al trabajo personal, ya que, al conocerlo con detalle, puedo valorarlo de modo objetivo. También valoro más el trabajo de clase, tanto realizado de modo individual como los trabajos cooperativos para los que ahora tengo más tiempo. Todos sabemos que si los alumnos son conscientes de que solo se valora el examen, ellos solo trabajarán para el examen, mientras que si saben que se valora realmente el trabajo personal y las tareas de clase, pondrán más empeño en ellas. De este modo, además de valorar este trabajo, consigo que el grado de cumplimiento con las tareas diarias sea cada vez mayor, lo mismo que el ambiente de clase, lo que sin duda beneficia a su aprendizaje.

El camino de la mejora asociada a la aplicación del FC creo que no tiene marcha atrás, por todas las ventajas que aporta, y que más bien profundizará y se irá modificando. En mi caso, las próximas modificaciones probablemente, irán hacia la aplicación más sistemática en clase de actividades de tipo cooperativo y también la búsqueda actividades de profundización para los alumnos más avanzados, de modo que todos saquemos el mejor partido al valioso tiempo de las clases.


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Un comentario

  1. Alicia 17 julio, 2018 en 11:17 - Responder

    Me ha gustado mucho tu entrada, creo que refleja muy bien cómo los estudiantes ganan con este modelo. Creo que es muy significativo el ejemplo de los niños que quieren avanzar más deprisa para poder dedicarse a los niños de intercambio, es genial comprobar que esa autorregulación es posible. ¡Gracias!

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