Aquí tenemos ocho asuntos sobre los que reflexionar. Tomado del blog de Justin Tarte,  estas son algunas cosas que no podemos aceptar en educanios-en-la-escuelación, escritas desde lo que no hay que hacer, aunque estamos acostumbrados a verlas hacer.

No podemos, en primer lugar, aceptar que la forma tradicional de trabajar es la única, lo que se ha hecho en el pasado no es lo único que se puede hacer en el futuro. Cambiar por que sí no es una razón de peso, pero no podemos obviar los cambios que se están dado a nuestro alrededor sin hacer algo, hay que avanzar en educación hacia esos cambios.

En segundo lugar,  no podemos aceptar no enseñar al alumno en su totalidad, no  podemos limitarnos a la instrucción, nuestros estudiantes tienen más necesidades que únicamente aprender conocimientos, hay muchos factores externos que juegan un papel crítico en la educación. No los ignoremos.

Por otro lado, no podemos aceptar el trabajo individual o en compartimentos aislados, trabajar en grupo y de forma interdisciplinar es la solución a una buena instrucción, somos más fuertes como equipo, aprendemos mucho de los demás.

No podemos aceptar que el contenido está por encima de las relaciones que se establecen con el alumno, si no les importas a tus alumnos, poco les importará lo que les enseñes. El vínculo que se establece entre profesor y alumnos convierte los contenidos en algo con sentido real.

No podemos aceptar que todavía haya profesores que piensen que integrar la tecnología en la escuela es algo opcional. Como individuos, podemos hacer uso o no de la tecnología, pero como educadores, no podemos privar a nuestros estudiantes de algo que es absolutamente necesario para su éxito futuro.

No podemos aceptar y seguir pensando que el aprendizaje únicamente se da entre las cuatro paredes de la escuela, el aprendizaje no se limita a un lugar o una persona. El aprendizaje se puede dar en cualquier lugar y el profesor tiene que ser consciente de ello.

No podemos aceptar y continuar creyendo que existen brechas de aprendizaje, es decir, no es ya una realidad que no podemos evitar que determinadas comunidades educativas no pueden alcanzar el nivel de otras. En estos momentos, estamos viviendo una oportunidad de oro para solventar aquellas carencias de otro tiempo, gracias a la facilidad de acceso a recursos y materiales que las tecnologías de la comunicación e información  nos ofrecen.

Por último, no podemos aceptar ni permitir no ser responsables de lo que ocurre en nuestra escuela. Todos tenemos una parte de responsabilidad ineludible lo que, por otro lado, hace de la escuela algo genial.