¿ Quieres formar parte de Flipped Classroom ? Participa

29
ago

2
Learning-Featured

¿Por qué no dejamos de despilfarrar el 90 por ciento del tiempo de clase en dictar y explicar lo que puede transmitirse con documentos y vídeos?

Es para nosotros un placer trascribir esta reflexión de Alfredo Prieto Martín, ubicada originalmente en su BLOG. Alfredo es Doctor en Biología  e imparte docencia en Biología y Biología sanitaria en la Universidad de Alcalá. Muchas gracias a Alfredo y esperamos contar contigo para futuras colaboraciones en esta web.

¿Por qué no dejamos de despilfarrar el 90 por ciento del tiempo de clase en dictar y explicar lo que puede transmitirse con documentos y vídeos?

Los medios para transmitir la información a nuestros alumnos sin gastar el tiempo de clase están a nuestro alcance gracias a Internet y se llaman: e-mail, pdfs, vídeos y podcasts de presentaciones animadas. La manera de estimular a nuestros alumnos a estudiarlos también esta a nuestro alcance y la herramienta tecnológica se denomina cuestionarios online que podemos fabricar y gestionar con survey monkey y google drive.El precio por enviar la información a nuestros alumnos y revisar que han trabajado con lo que les hemos enviado es escaso: las herramientas son gratis y el trabajo que debemos realizar para supervisar sus respuestas es poco pues Survey Monkey y Google Drive nos permiten semiautomatizar la creación de cuestionarios y trabajar con sus respuestas en modo de base de datos creando hojas de datos en las que las respuestas de cada alumno están en una fila y son fáciles de revisar y analizar.Por contra el premio por transmitir la información de esta manera es es muy gordo y sustancioso: el ahorro de mucho tiempo de clase que ya no deberá emplearse en la transmisión de información ya transmitida y por tanto podrá dedicarse a la resolución de dudas, la discusión y el protagonismo de los alumnos. Por ello, en mis cursos de formación del profesorado intento convencer a los profesores de la conveniencia de usar estas metodologías para que sus alumnos aprendan más y mejor. Para convencerles suelo realizar un dirty exercise (ejercicio a traición) de aprendizaje activo que oí en una conferencia de Eric Mazur ”Confessions of a converted lecturer“(con transcripción de la conferencia).

El Ejercicio consiste en pedir a la audiencia de profesores que piensen sobre qué es lo que ocurre en un aula en la que un profesor está dando una clase magistral.:

¿Cuál es la actividad que se está produciendo ?

Tras una perplejidad inicial alguien dice “transmisión”

¿Que se está transmitiendo?

“Hechos o información”

La clase magistral es un proceso de transmisión de información desde un único emisor a múltiples receptores. La clase “lectura” en inglés sirvió durante siglos para transmitir conocimientos de una generación a la siguiente y multiplicar las copias escritas del compendio escrito del saber en la universidad Medieval.

Prosigo con la siguiente cuestión:

¿Por qué no hemos dejado de dar clases magistrales en la Universidad después de inventar el libro de texto?

Posiblemente porque la enseñanza es un fenómeno cultural y tendemos a enseñar cómo nos enseñaron, lo que se traduce en que la mayoría de los docentes siguen la tradición docente y reproducen de manera acrítica las formas en las que ellos mismos fueron enseñados.

Prosigo con el cuestionamiento a mi audiencia de profesores deseosos de aprender nuevos métodos para que sus alumnos aprendan más y mejor:

¿Es la enseñanza sólo transmisión de información?

Los asistentes mueven sus cabezas de lado a lado. Claramente no, el alumno necesita asimilar la información, incorporarla a sus propias estructuras mentales, asociar lo nuevo con lo que ya conoce, extraer significados y conexiones significativas que pueda aplicar en nuevos contextos y situaciones.

Prosigo con mi cuestionamiento:

¿Dónde ocurre el aprendizaje? ¿cuándo estas escuchando al profesor en el aula? ¿o después cuando estudias con los codos sobre la mesa y tu cerebro reprocesa esa información transmitida?

Es claro que asistir a clase no es suficiente para aprender. El alumno tiene que trabajar con la información con los codos sobre la mesa, subrayar, resumir, esquematizar, consultar fuentes, buscar dudas, resolver problemas etc. Sólo entonces conectara los significados y aprenderá a transferirlos y a aplicarlos.

Prosigo con una pregunta orientadora:

 ¿Cuál es la parte más difícil del proceso para el alumno? ¿La recepción de la información transmitida y su conversión en notas escritas? ¿o más bien la reconstrucción del significado de esta información en la mente del alumno cuando relee y relaciona con otras cosas?

Suele haber un acuerdo entre los profesores asistentes al curso en que es en esta segunda fase cuando establecemos relaciones con otras cosas que sabemos y fijamos los conocimientos en una memoria de largo plazo aquello que oímos y apuntamos en clase.

Siguiendo la estrategia de Mazur pregunto:

¿Por qué si el aprendizaje se produce en la fase de aplicación y utilización del conocimiento, el profesor pone todo el esfuerzo en la primera fase la transmisión de información dejando la parte mas dura y difícil para que la hagan los alumnos solos?

¿Deberíamos seguir dedicando el 90 por ciento del tiempo de clase a transmitir información, cuando nos falta tiempo para ayudar a nuestros alumnos a comprenderla, discutirla con sus compañeros y usarla?

¿Por qué no les damos apuntes para que los estudien? ¿O el link a un vídeo explicativo de las ideas más importantes de la clase?

De esa manera sacamos la transmisión de información inicial fuera de la clase y no gastamos en ella la inmensa mayoría del tiempo de clase. Algún lector avispado se dará cuenta de que eso es lo que proponen las metodologías de flipped classroom tan de moda hoy en día pero sin embargo esta misma filosofia de aprendizaje se aplica desde hace mucho tiempo en las mejores universidades del mundo. En Harvard desde 1871 hay profesores que no se dedican a enseñar la ley a sus alumnos sino que usan la enseñanza por medio de casos también conocida cómo el “Método de Harvard” les ponen casos para que los alumnos razonen sobre ellos y busquen información por si mismos y de este modo aprendan por su cuenta los principios legales, las leyes y precedentes legales que necesitan para resolver esos casos. Esta metodología la copiaron los profesores de las mejores facultades de medicina para enseñarla por medio de la resolución de casos clínicos.

En otras disciplinas humanidades y ciencias sociales se dieron cuenta de que si los alumnos se preparaban y estudiaban lecturas seleccionadas antes de clase podían realizarse discusiones muy fructíferas con los alumnos durante el tiempo de clase que producían un aprendizaje de mayor profundidad y retención a largo plazo que las clases explicativas tradicionales. Por ello en la Universidad de Chicago llevan medio siglo mandando lecturas a los alumnos para que se preparen para discusiones en clase. Mucho tiempo de clase dedica a discutir en lugar de a explicar.

En 1969 en la nueva facultad de medicina de la Universidad Mc Master de Canadá decidieron enseñar todo el currículo de medicina a base de exponer a los alumnos a situaciones problemáticas con el fin de que aprendiesen a detectar por si mismos qué conocimientos necesitaban aprender para poder resolverlas, denominaron problem based learning (PBL) a esta metodología de aprendizaje inductiva y contracultural (PBL). En los setenta fueron los profesores de derecho (Maastricht) e ingenieros europeos los que copiaron esta metodología de los médicos (los prestamos intelectual van y vienen de unas disciplinas a otras). Los últimos la rebautizaron como aprendizaje basado en proyectos (PBL) y prestigiosas universidades como la Universidad de Manchester lo usan en currículos de ingenierías y medicina.

En los noventa se desarrollaron nuevos métodos inductivos light o híbridos en los que los profesores piden a los alumnos que estudien los materiales que sus les envían y después combinan ejercicios e instrucción directa según sean las necesidades de los alumnos después de haber estudiado los materiales. Los métodos de fomento del estudio previo más difundidos en las mejores universidades de Estados Unidos y Canadá son el just in time teaching (Novak) , el peer instruction (Mazur) y posteriormente en la primera década del siglo actual se desarrollaron nuevos métodos como el team based learning (Michaelsen) y el flipped classroom (Sams & Bergmann).

No podemos poner la excusa de que no disponemos de modelos exitosos y eficaces a seguir para innovar nuestra obsoleta metodología de enseñanza expositiva que sacrifica el 90% del tiempo de interacción presencial a la transmisión de la información a aprender. La realidad es que si a los profesores nos da la gana tenemos muchos métodos de éxito contrastado en publicaciones entre los que escoger para lograr que nuestros alumnos estudien antes de clase y nos informen de sus logros y dificultades.

¿Por qué no probar al menos una vez a ver qué ocurre?

Esta es la propuesta que hago en mis cursos y enseño a los profesores participantes a implementar estos métodos.

Las personas que hemos experimentado la utilización de estos métodos con nuestros alumnos sabemos lo que se gana al usarlos. El profesor tiene que trabajar un poco más pero sus clases se vuelven mucho más participativas, los alumnos comprenden mucho mejor y practican la aplicación y la transferencia de lo que les enseñamos. Es por eso que aunque nuestras comisiones académicas nos “recomendasen encarecidamente utilizar metodologías más clásicas” y fieles a la rancia tradición académica hispana nunca daremos marcha atrás pues hemos comprobado repetidamente que nuestros alumnos aprenden significativamente más y mejor con los métodos de fomento del estudio previo e implicación activa en clase que con los obsoletos métodos tradicionales.Para obtener mas información a este respecto podéis ver la entrada sobre nuestros resultados con el just in time teaching.

Sólo una tradición inmovilista y el mantenimiento de la gran comodidad que tiene seguir repitiendo lo mismo una y otra vez justifican la negativa a dar una oportunidad a los métodos de enseñanza que intentan sacar parte de la transmisión de información a los alumnos fuera del aula para así disponer de tiempo para que nuestros alumnos se ejerciten en clase discutiendo lo que significa lo que han aprendido y sobre cómo pueden aplicarlo y transferirlo a la resolución de nuevas situaciones.Esta es mi propuesta de cambio metodológico y os animo a todos a seguirla.

Comments (2)

  • Iñaki Fernández

    Dr. Prieto: gracias por su detallado e histórico repaso a esta metodología que hoy parece comienza a tener más importancia en nuestro país. Como ya anuncié en mi vídeo el pasado mes de julio (y tras hablar con Raúl Santiago sobre mi propuesta de invertir mi clase), comenzaré a trabajar el modelo Flipped classroom desde este mismo curso. Espero poder compartir en esta web mis avances en este modelo.
    Por otro lado, ¿sabe que hay un script que corrige automáticamente exámenes-formularios realizados con formularios de Google drive? Se llama Flubaroo.
    Un saludo.
    Iñaki

    reply
  • Alfredo Prieto Martín

    Gracias Iñaki,no sabia lo de Flubaroo pero puede ser interesante. Yo uso los formularios (casi siempre los hago en survey monkey) para recibir feedback cualitativo de los alumnos tras el estudio de materiales. Las preguntas MCQ las suelo usar en clase para estimular el estudio y generar discusiones sobre la justificación de las respuestas. Para este fin hay una herramienta muy interesante que permite contestar a los alumnos con sus móviles (con lo que nos ahorramos los clickers) que se llama Socrative.

    reply