El juego, en su aplicación a la pedagogía, puede servir para mejorar el aprendizaje y explorar nuevos modelos educativos. Existen prácticas muy diversas:

· mínimas [pueden funcionar como actividades de aprendizaje individuales, actuar como un mecanismo de entrega de contenido de gran alcance en varias sesiones de clase, o extenderse todo un curso. En una sola sesión, los elementos del juego pueden ser mínimos, ya que los puntos se ganan para las respuestas correctas dadas durante la discusión en clase] más amplias [el programa puede ser dividido en niveles, donde los estudiantes comiencen en el más bajo y trabajen con una serie de desafíos con miras a progresar antes de que termine el curso].

A continuación un vídeo que recoge 6 ventajas o implicaciones del juego en la pedagogía.