El pensamiento crítico consiste en analizar y evaluar la consistencia de los razonamientos, en especial aquellas afirmaciones que la sociedad  acepta como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana.

Dicha evaluación puede realizarse a través de la observación, la experiencia, el razonamiento o el método científico. El pensamiento crítico exige claridad, precisión, equidad y evidencias, ya que intenta evitar las impresiones particulares. En este sentido, se encuentra relacionado al escepticismo y a la detección de falacias.

En el contexto educativo, los ideólogos del TBL proponen una metodología que incluye este aprendizaje en la enseñanza de los propios contenidos del currículum. Su objetivo es que los estudiantes aprendan a usar el pensamiento crítico y creativo, que desarrollen unos hábitos de pensamiento que les sirvan en su vida diaria, y que a la vez se hagan conscientes de sus propios procesos mentales. Es decir que busca que el estudiante desarrolle estas capacidades del pensamiento para que, además de en la escuela, les sirva para la vida cotidiana, siendo capaces de reconocer estas capacidades. Para introducir este nuevo tipo de enseñanza en la enseñanza de contenidos tradicional, utiliza el término infusion. Esta introducción esta ligada a la programación por competencias que en estos momentos tiene el sistema educativo español, además el ”teaching thinking” o “enseñanza del pensamiento y para el pensamiento” es lo paralelo a nuestro “aprender a pensar”.

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Fuentes: